Cuando caminas entre los árboles, en un parque o un bosque, puedes sentir la energía que desprenden. Los celtas creían que cada árbol poseía un espíritu sabio y que sus rostros podían verse en la corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las hojas moviéndose con el viento.
  Cuando miras la vida desde una perspectiva común,  sientes que estas en un laberinto que a veces te encierra. Muchas veces se te presentan desafíos, algunos muy fuertes, otros soportables, pero todos son una oportunidad para crecer, elevarte y conectarte con tu guía interior.
  ¿Te has dado cuenta que la vida puede ser muy tóxica? Entre el ruido de las calles, la polución del aire, los pesticidas en la comida, el campo electromagnético de las pantallas y electrodomésticos, los ambientes artificiales y el estrés … los cuerpos, mentes y almas sufren silenciosamente un maltrato constante.
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