Los 13 consejos del Dr. Hamer para sanarse (Parte 2)

 

«A través de los milenios, la humanidad siempre ha estado al tanto, en grado más o menos consciente, de que todas las enfermedades en último grado tienen origen psíquico, y esto se convirtió en un patrimonio científico anclado firmemente en el legado del conocimiento universal, es meramente la medicina moderna que ha convertido a nuestro ser animado en mera bolsa llenas de fórmulas químicas.» Sigue leyendo, los consejos del Dr. Hamer.

En esta segunda entrega de los 13 consejos del Dr. Hamer para sanarse, continuamos con las siete recomendaciones faltantes:


7.- Privilegiar el reposo nocturno

El ser humano es un ser diurno. Todos sus ritmos biológicos básicos están programados sobre la base del ritmo solar. Por supuesto, puesto que la noche para el enfermo es normalmente el momento de mayor dolor, y en algunos casos con la angustia inconsciente de “¿Despertaré o moriré?”, es bastante difícil mantener esos ritmos.

Hay que desdramatizar eso, puesto que no han hecho demasiado durante el día, no están lo suficientemente cansados para dormir bien de noche.

Entonces, no hay que dudar en modificar el horario de sueño. Debe privilegiarse el reposo nocturno en la medida de lo posible pero, si eso no es fácil, no hay que dudar en quedarse despierto hasta las dos ó tres de la mañana, mirando documentales, tomando uno que otro café (el café también reduce el edema cerebral).

De ese modo, el enfermo sabe que por un buen rato no pueden dormir entonces aguantan hasta donde pueden: cuando pasan el período habitual de gran vagotonía, y después de haberse dado el gusto de trasnochar leyendo, escribiendo, pensando sanamente, positivamente, sin estrés…allí se van a dormir y se levantan al mediodía.

Después, a medida que mejoran, vuelven paulatinamente, una hora por día, a su horario normal.

 

 

8.- Comer sanamente y liviano

Ensaladas, frutas, cosas crudas, o cocinadas a la parrilla, para que sea fácilmente asimilable. Si come mucho, digerir le consumirá muchas calorías y es mejor guardar lo más posible para la curación.

 

 

9.- Sanarse normalmente si aparece el dolor

Puede tomar remedios alopáticos y homeopáticos como es de costumbre, eso no pondrá la curación en peligro.

 

 

10.- Esperar pacientemente la verdadera mejoría

Si uno no se deja asustar por los pequeños o grandes inconvenientes de la reparación y espera tomando el mejor reposo posible, la mejoría va a llegar.

Si se pasó el punto culminante de la fase de reparación, la persona tendrá tantos edemas que puede haber manifestaciones molestas, como dolores, vértigos, o fiebre, si los edemas están en el tronco cerebral, malestares.

Esto No debe asustar a la persona: no se trata de cosas graves, sino de esfuerzo de reparación. Hay que esperar pacientemente sin poner en marcha la idea de estar asustado sino no hay cura.

Es el principio de la persona que tiene edemas en sus fibras y que con ello se agrava durante un tiempo su dificultad motriz en una esclerosis múltiple, por ejemplo. Debido a nuestra cultura ancestral basada en la apariencia de las enfermedades, esto nos lleva a tener pánico, ir al hospital urgente, perfusión de corticoides en grandes cantidades, lo que cambia a la persona porque bombea todos los edemas y deja de doler…pero no está curada y el proceso va a comenzar quizás con más violencia.

 

 

11.- Jamás permanecer mucho al Sol o con la cabeza cerca de una fuente de calor

El calor multiplica por cuatro el tamaño del edema cerebral. En ese momento, se ejerce una enorme presión y se corre el riesgo de una crisis de epilepsia fuerte. En general, se recomienda al gran enfermo de evitar ponerse al Sol durante un año, incluso en el mar.

Puedes estar bajo la sombrilla, bañarse pero hasta ahí nomás. Si la cabeza está cerca de una fuente de calor, lo mismo, conviene poner hielo sobre la cabeza.

El Dr. Hamer menciona un caso típico: el hombre de negocios que tiene serios inconvenientes porque su empresa está muy mal en diciembre.

En enero, su esposa e hijos se van de vacaciones al mar por un mes. El 15 de enero, el hombre soluciona su problema y salva su empresa. Va a reunirse con su familia a la playa y se pone a tomar Sol: lo que él no sabe todavía es que acaba de salir de un conflicto psicológico de pérdida de territorio.

Por supuesto, como ninguno de nosotros de hecho, no hace la relación entre el dolor de cabeza, su conflicto y el sol que le está agigantando los edemas. Tiene su crisis en la playa misma y sale de allí en ambulancia.

 

 

12.- Si el problema es muy importante, helar las partes dolorosas y la cabeza

Si duele el hígado por ejemplo, hay que poner hielo sobre el hígado y también en el lugar del control neuronal del hígado en la cabeza, es decir sobre el tronco cerebral, debajo de la nuca, en la parte superior del cuello. Si el frío no calma el dolor en el órgano, entonces hay que poner calor sobre el órgano, pero sobre la cabeza siempre frío, sin excepción.

Se recomienda comprar esos “cold hot pack” y tener siempre cuatro a mano: dos en el congelador, dos sobre la persona, hay que cambiarlos a cada hora.

Si es muy violento, poner hielo en ambos lugares y hacerse un baño de pies caliente, la diferencia de temperatura va a hacer que el líquido circule de manera mecánica y por lo tanto reducirá un poco el edema.

 

 

13.- Nunca calmar demasiado los síntomas

Se pueden tomar analgésicos o anti-inflamatorios para hacer soportables los síntomas. Los síntomas se detendrán por sí solos cuando la central de comandos lo decida. Mientras haya síntoma, es que es necesario que esté, es sumamente importante.

Por ejemplo, si te clavaste un vidrio en el pie, te dolerá mientras cicatrice y estará sensible, pero justamente es para que no agrave la herida (si no le doliera seguiría caminando sin cuidar la herida y no permitiría que se cure: esa es la función del dolor).

No hay que olvidar nunca que el cerebro no se equivoca jamás. Si hay dolor es porque el cerebro dice ‘A reposar’. Hay que respetar esa inteligencia innata que nos ha permitido sobrevivir desde hace tantos millones de años.

 

 

 

⇒ Con información de altaeducacion.org

Denisse Espinoza