Ecuador cuenta con uno de los mayores números de incentivos en la región para impulsar el uso de vehículos eléctricos. Sin embargo, la venta de este tipo de vehículos no alcanza actualmente más del 0.3% de las ventas totales de vehículos en el 2017.

En un país con el 92% de electricidad proveniente de fuentes renovables, es solo lógico que el futuro de su movilidad sea eléctrica. Entonces ¿Cuáles son los motivos de este lento despliegue? Una de las respuestas es sin duda, repensar el concepto de la movilidad eléctrica.

El año 2015 marca un punto de partida para la venta de vehículos eléctricos en el Ecuador. El Ministerio de Comercio Exterior emite las resoluciones COMEX-08-2015 y 09-2015, cuales exoneran a este tipo de vehículo de cualquier tipo de pago arancelarios y tributarios. Adicionalmente no cuentan con cupos de importación y gozan de una tarifa eléctrica especial. ¿Los resultados dos años después? El Ecuador cuenta con un parque automotor eléctrico de solo 217 unidades.

Uno de los principales motivos de este resultado son los argumentos de que un vehículo eléctrico es costoso, la baja autonomía del vehículo con una sola carga, mitos sobre una baja potencia del motor y la falta de una red nacional de cargadores rápidos. Bajo estas condiciones un vehículo eléctrico se convierte para particulares en un bien de lujo que puede ser usado únicamente para recorridos dentro de la ciudad. ¡Justo ahí, está la clave! Se requiere aplicar esta tecnología de acuerdo a su fortaleza; el transporte urbano.

El nuevo concepto sobre el uso de vehículos eléctricos en el Ecuador, enfoca la aplicación de esta tecnología en el transporte público urbano. La tecnología actual es ideal para que taxis, buses y camiones ligeros puedan ser 100% eléctricos.

No solo que el vehículo eléctrico rinde con la demanda diaria de aproximadamente 300 km, sino que es totalmente rentable bajo estas condiciones, debido a que genera un ahorro entre el 40% y 60% en costos de mantenimiento y combustible por su alto rodaje.

Usuarios particulares pueden optar a la vez por la segunda generación de híbridos, los nominados híbridos- eléctricos-enchufables (ingl. Plug in Hybrid Electric Vehicle -PHEV-). Estos vehículos permiten usar el modo 100% eléctrico hasta 100 km dentro de la ciudad y optar por el modo híbrido para viajes en carreteras.

Si bien es cierto que el Estado otorga los incentivos antes mencionados, también es cierto que estos mismos impiden el uso efectivo de vehículos eléctricos dentro del transporte público. Las resoluciones le ceden incentivos arancelarios y tributarios solo a vehículos eléctricos con un valor menor de 40.000 USD. Buses eléctricos quedan fuera de las exoneraciones, lo que los encarece e impide competir con buses a diésel altamente subsidiados. Esta misma política de carga tributaria aplica para los vehículos PHVE, cargadores eléctricos, baterías de vehículos y otros componentes de esta nueva tecnología. En otras palabras, el Estado castiga actualmente la importación de buses cero emisiones para el trasporte público, y sigue incentivando la contaminación facilitándoles beneficios tributarios a los buses de diésel.

Loja, Guayaquil y ciudades como Londres, Los Ángeles, Santiago, entre otras, son el ejemplo de que este nuevo concepto es el camino correcto para impulsar la movilidad eléctrica. Cada una de estas ciudades se han enfocado en la implementación de taxis y buses eléctricos para reducir la contaminación urbana.

Loja cuenta por el momento con 50 taxis eléctricos, la segunda flota más grande de Sudamérica, una electrolinera de carga rápida, un van y bus 100% eléctrico. Esta ciudad muestra también como optar por nuevas tecnologías ambientales, se pueden crear empleos y captar inversión extranjera. Ahora, imaginémonos esto a una escala nacional.

El futuro del sector automotriz es eléctrico. Sí no repensamos el concepto actual sobre el uso de vehículos eléctricos y no permitimos competir a las nuevas tecnologías de transporte bajo las mismas o incluso mejores condiciones que los vehículos a combustible, el Ecuador perderá la oportunidad histórica de hacer un salto cualitativo hacia la industria automotriz del siglo 21, de captar inversiones privadas, de aprovechar al máximo sus inversiones en las hidroeléctricas y de estar a la par con países líderes en esta temática.

 

Por: Jorge Burbano, Gerente BYD E-Motors Ecuador S.A.