El hígado es el órgano que se encarga de la desintoxicación y eliminación de los desechos del organismo, pero tiene también funciones como producir la bilis que interviene en la digestión de las grasas, procesar la hemoglobina para almacenar hierro, depurar las toxinas de la sangre, convertir la glucosa en glucógeno para crear las reservas de energía, y regular los niveles de aminoácidos en la sangre. Como se ve, es fundamental para mantener el equilibrio y la salud.

Según la Medicina Tradicional China, el hígado es el órgano que comanda las emociones y el equilibrio, además de estar ligado a la ira. Es por ello que todos hemos escuchado alguna vez frases como “estaba verde de la rabia” o “tiene el hígado virado”, refiriéndose precisamente a una persona que tiene mal genio por su relación con la mala salud hepática.

Cuando el organismo tiene una sobrecarga de toxinas aparecen en él síntomas que indican que el hígado está enfermo. Algunas de ellas son:

  • Manchas oscuras en la piel, especialmente en la cara
  • Cansancio
  • Desequilibrios hormonales
  • Problemas de visión
  • Dureza en músculos y articulaciones
  • Irritabilidad y mal humor
  • Exceso de peso/obesidad
  • Problemas digestivos
  • Colesterol alto
  • Ojos y piel amarillos

Si este estado de toxicidad se mantiene las consecuencias de tener un hígado enfermo a largo plazo pueden ser dolencias como osteoporosis, Alzheimer, impotencia, problemas sexuales, enfermedades renales, cirrosis, gota… entre algunas otras, muy comunes todas en estos tiempos.

Hígado Sano 1

 

Sin embargo, existen varias prácticas en torno a alimentación y estilo de vida que te puede ayudar a sanar y a prevenir que este tan importante órgano se dañe irremediablemente:

Consumir gran cantidad de vegetales: Las plantas, verduras y vegetales de hoja verde son los alimentos que aseguran la salud hepática y brindan los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento.

Comer alimentos vivos y orgánicos: Los alimentos vivos son aquellos que aún tienen energía y que nos ayudan a depurar y desintoxicar, como los vegetales crudos, germinados, macerados, fermentados y deshidratados; además, si estos son orgánicos no contienen los químicos de los agrotóxicos, hormonas ni antibióticos, pero si aportan micronutrientes que los suelos desgastados ya no poseen.

Eliminar de la dieta los procesados: Todos los alimentos procesados contienen gran cantidad de toxinas, químicos, aditivos alimentarios carentes de vida y energía, con niveles altos de azúcar y grasas saturadas; todas ellas bloquean el hígado y lo enferman a largo plazo.

No consumir cárnicos ni lácteos: Debido a la forma de producción actual las carnes y lácteos contienen gran cantidad de antibióticos, hormonas de crecimiento, esteroides y transgénicos que pasan directamente a nuestro cuerpo y al hígado, dañándolo.

Evitar el consumo de alcohol: El alcohol causa un gran nivel de estrés al hígado, acidifica la sangre y deshidratada las células, por lo que se recomienda evitar su consumo.

Tomar infusiones depurativas: Existen algunas hierbitas naturales que tienen efecto depurativo sobre el hígado, por ello se recomienda su consumo habitual para cuidarlo y mantenerlo saludable. Algunas de ellas son el boldo, diente de león, cardo mariano, alcachofa, entre otras.

Cenar y descansar temprano: Entre las 22h00 y las 02h00 son las horas en las que el hígado se desintoxica y aprovecha el descanso para filtrar y eliminar toxinas, por eso es muy importante no cenar tarde ni muy pesado, para no sobrecargarlo de trabajo.

 

 

Andrea Tinoco

Andrea Tinoco

Nutricionista de profesión, defensora de la alimentación natural, amante de la vida y de la Tierra, le gusta probar nuevos sabores, aprender sobre culturas ancestrales y conocer lugares diferentes. Cree firmemente que la alimentación puede ayudar a la humanidad a expandir la consciencia y cambiar un modelo de producción a través de los hábitos de consumo.
Andrea Tinoco