Una y otra vez insisto en la importancia de la práctica de meditación diaria. ¿Por qué? Aquí te lo explico.


Vivimos una vida con demasiados estímulos externos, estamos poco CONECTADOS con lo que nos pasa en nuestro interior y muy desconectados con nuestras sensaciones; con el cuerpo principalmente que es nuestra herramienta más poderosa y maravillosa.

Sabías que el cuerpo segundo a segundo nos ofrece información de cómo estamos. De esta misma forma lo hace la mente; a ella le debemos también absoluto cuidado.

¿Cómo lo hacemos?

Dándonos un espacio para aquietar el bullicio mental, permitiéndonos momentos de silencio en nuestro día y de atención plena en cada acción que estemos llevando a cabo (puede ser jugando con un hijo/a, disfrutando un té con una amiga, cocinando, tomando una ducha, leyendo un libro, mirando un amanecer, etc).

Cada uno de estos momentos pueden volverse meditativos si estamos presentes, si estamos prestando atención, si estamos aquí y ahora con todos nuestros sentidos disponibles a la experiencia.

El gran gran secreto de la meditación es que puedas convertirte en un observador, sin expectativas, sin etiquetas, sin identificaciones.

 

Meditar es una práctica, una experiencia diaria, una forma de vivir la vida.

Con el tiempo y la práctica podrás notar mayor claridad mental, menos ansiedad y estrés, duermes mejor, se aquieta tu ritmo repiratorio, notas relajación corporal, tienes mayor foco en aquello que deseas desarrollar, armonía en tus relaciones y en la forma de enfrentar momentos difíciles. Al mismo tiempo, la meditación colabora en el proceso de autoconocimiento, en el contacto con el ser, en el fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico, entre otros beneficios.

Aquí te dejo un ejercicio sencillo para empezar, el mismo que siempre comparto en las prácticas dentro de las organizaciones. Lo llamo Parar y Resetearnos.

¡Hazlo por un mínimo de 21 días!

  • Ponte una alarma cada hora e intenta (si estás en una reunión puedes hacerlo al salir) tomarte cinco minutos, solo cinco minutos.
  • Realiza un escaneo corporal sentado/a, con las plantas de los pies bien apoyados, la columna bien erguida y el mentón levemente hacia abajo.
  • Observa el ritmo de tu respiración; Inhala y exhala por las fosas nasales. Lentamente lleva la consciencia de tu respiración hacia la zona abdominal y focaliza tu atención en ese lugar por once respiraciones.
  • Luego observa tu mente, tus pensamientos. Simplemente registra cada pensamiento como si estuvieras mirando una película sin identificarte. Observa el espacio entre pensamiento y pensamiento.
  • Para terminar AGRADECE ese micro espacio diario que te estás ofreciendo para honrar tu cuerpo & mente y lleva en tu diario de notas, todos los cambios que has sentido.

Antes de despedirme te comparto este texto que escribí hace un tiempo y que cada día me hace sentir más y más expandida, aprendiendo a fluir con el movimiento natural de la vida.

Cuando no existe separación, fluyes
Cuando estás plenamente presente, fluyes
Cuando todo lo sientes como la primera vez, fluyes
Cuando pierdes noción del tiempo, fluyes
Cuando habitas tu cuerpo, fluyes
Cuando vives tu vida al máximo, fluyes

 

¡Que tengas el mejor día, buenas vibras!

Namaste

Flow

Flor Rapisardi

Trabaja como Consultora en Bienestar & Comunicación Consciente, focalizada en técnicas de relajación para abordar el estrés y la ansiedad.
Flor Rapisardi

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