El Comité de Emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este lunes 1 de Febrero al virus del zika –presente ya en 24 países de América- como una emergencia de salud pública de importancia internacional.

El virus, que al igual que el dengue y el chikungunya es transmitido por el mosquito Aedes Aegypti, provoca normalmente una infección leve pero se ha asociado a casos de microcefalia en bebés de madres infectadas y a algunos casos de síndrome de Guillain-Barré. Es esta asociación lo que ha llevado a la OMS a considerar el zika como una amenaza «de proporciones alarmantes», como la definió la directora general, Margaret Chan.

Ella explica que la emergencia «no es por el virus en sí mismo, sino por su asociación con la microcefalia y los trastornos neurológicos como el síndrome de Guillain-Barré». También, aclara, que la declaración es una medida de «precaución» pues «no podíamos esperar a que se demuestre la relación».

Eso es lo chocante de esta situación: no se declara la emergencia por el virus solo, ya que habría que haberlo hecho hace años cuando empezó a salir de África, sino por su posible vínculo con unas complicaciones muy graves.

El subdirector general de la OMS, David Heymann, añade por su parte que no se sabe con exactitud cuánto se tardará en demostrar o negar ese vínculo.

Declarar una emergencia de salud pública internacional, decisión que ya se tomó en 2009 con la gripe A y en 2014 con el ébola, implica poner en marcha mecanismos para coordinar la detección, la prevención y la vigilancia del problema; también la posibilidad de movilizar a los expertos de la OMS y fondos.

José María Martín Moreno, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Valencia, explica que los expertos de la OMS establecieron la alerta global basándose en dos elementos: que existe un riesgo para la salud pública de otros Estados a causa de la propagación internacional del zika, y que se necesita una respuesta internacional coordinada.

La gestión del brote del zika va a ser una prueba importante para la OMS después de sus actuaciones fallidas en las crisis de la gripe A y el ébola. El organismo reconoció que respondió de manera lenta e insuficiente ante él ébola, ya que su alerta global no fue lo bastante agresiva, su capacidad de comunicación de riesgos y de reacción fue limitada y no fue eficaz en la coordinación con otros organismos, por lo que recibió duras críticas por sus actuaciones durante la pandemia de H1N1.

La del zika es una crisis un poco distinta. Para este virus, que según la OMS puede afectar a tres o cuatro millones de personas, no existe tratamiento ni indemnización. Y tampoco hay perspectiva a corto plazo de lograr una vacuna. De momento, el único modo de luchar contra la infección es prevenirla: evitar que el mosquito pique y acabar con él.

Conoce más del zika y como evitarlo en la siguiente infografía:

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* Visto en El País

 

 

Denisse Espinoza

Amante de la naturaleza, la familia, los viajes y las tradiciones de los pueblos originarios. Comunicadora social, Web Master y Community Manager de IntiNetwork, busca encontrar su camino a través de los distintos senderos que el Universo le tiene preparado...
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