La agricultura urbana cada día gana más adeptos. Balcones, terrazas y jardines complementan sus geranios con tomates y pimientos…  Pero con estas nuevas incorporaciones llegan nuevas preguntas

¿Qué materiales necesito? ¿Qué cuidados específicos necesitan las hortalizas, verduras y aromáticas que no requieran otras plantas ornamentales? Básicamente la pregunta generalizada de todos aquellos que se sumergen en el mundo de la agricultura urbana es: ¿Por dónde empiezo?

 

1.- Luz, luz y más luz

La luz es el factor más determinante a la hora de seleccionar la posición del huerto y la que va a limitar qué puedes plantar y qué no, suceso que resulta imprescindible para el proceso de fotosíntesis de las plantas.

La mayor parte de las plantas hortícolas necesitan mucha luz, y cuando hablamos de luz nos referimos a luz directa. Lo ideal es contar con unas 6 horas diarias cómo mínimo, aunque esta cantidad dependerá en gran medida de lo que quieras cultivar.

Si quieres cosechar cultivos de verano como: berenjenas, tomates o pimientos, unas 8 horas de luz son imprescindibles, mientras que, si nos optas por cultivos de raíz, como zanahorias o rabanitos, puedes acortar el número de horas a cuatro o cinco.

 

Trucos para aprovechar más la luz

Averigua las zonas de sol y sombra de tu jardín, balcón o patio, úsalas para generar microclimas en tu huerto.

Ten en cuenta la orientación, y la sombra generada por edificios, árboles, etc. ¡Úsalo en tu favor jugando con ello!

Coloca aquellos cultivos más exigentes en las zonas con más luz, y aquellos que agradecen cierta sombra bajo estos o en zonas donde las horas de luz directa sea menor.

Orienta el huerto hacia el sur o el suroeste, ya que suele ser la orientación con más horas de Sol.

Coloca las plantas más altas en la cara norte para evitar que proyecten sombras sobre los cultivos más bajos.

En zonas muy calurosas, cierta sombra en las horas de más calor darán un respiro hasta a las plantas más exigentes.

 

2.- Realiza un buen subsuelo 

La base para una planta sana es un suelo sano. Partir de entrada con un buen sustrato te va a dejar gran parte del trabajo hecho, y te ahorrará unos cuantos dolores de cabeza.

Por norma general, aunque cada planta es un mundo, la mayor parte de ellas agradecen un suelo que retenga la humedad sin encharcarse y rico en materia orgánica.

Opta por un buen sustrato recomendado para el cultivo ecológico, o una mezcla de fibra de coco y humus de lombriz al 60-40% respectivamente.

Si cultivas en el suelo, aplicar compost al principio de la temporada renovará los nutrientes y le dará una mejor estructura (más esponjosa y mullida) al suelo.

 

3.- Haz que los recipientes se adapten a tu situación

Mucha gente piensa que la elección del recipiente es clave para el éxito del huerto, y lo cierto es que es uno de los aspectos que admiten más flexibilidad!

Existen infinidad de opciones: mesas de cultivo, macetas y jardineras, jardines verticales… Cada uno con sus ventajas e inconvenientes, la clave aquí está en respetar unas normas básicas y sencillas:

Respeta el volumen necesario por planta: una lechuga no requiere el mismo volumen de sustrato que un tomate, para ser más concretos, la lechuga requiere dos litros, mientras que los tomates veinte.

Opta por recipientes ligeros en terrazas y balcones: ten en cuenta el peso que ya supone el sustrato y el agua que retiene, optar por materiales ligeros es un plus de seguridad. ¡El resto depende del espacio que dispongas y de tus gustos!

 

4.- Empieza con cultivos fáciles, pero sobre todo, que te gusten!

Hay cultivos más fáciles que otros para empezar, pero lo que no tiene ningún sentido es que plantes remolachas si no las consumes de forma habitual. Empieza con cosas que te hagan ilusión, ¡te resultará muchísimo más gratificante!

Aquí tienes algunos cultivos sencillos para empezar:

  • Rábanos (*)
  • Remolachas (*)
  • Lechugas (*)
  • Espinacas (*)
  • Judías (*)
  • Borraja (*)
  • Albahaca (*)
  • Zanahorias
  • Sandías (*)
  • Melones (*)
  • Calabazas (*)
  • Pimientos
  • Berenjenas
  • Pepinos (*)
  • Tomates
  • Calabacines (*)

(*) Estas variedades ni siquiera necesitan una siembra previa en semillero, permiten sembrarse directamente en el espacio de cultivo definitivo. ¡Más fácil imposible!

 

5.- El riego

No es importante contar con un sistema de riego muy elaborado desde el principio,  una regadera es suficiente.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que en las macetas el agua se evapora más rápido y que, a diferencia de en el suelo, las raíces no pueden aumentar en profundidad para buscar más agua. Así que, las plantas requieren mucha más atención que cuando se cultiva en el suelo.

Consejo: Para disminuir la evaporación de las macetas resulta muy útil añadir una capa de unos cinco centímetros de hojas secas, paja o acolchado plástico

 

  • Y para terminar…

Disfruta, relájate y ¡aprende sobre la marcha! Tener un huerto en casa es toda una experiencia!

 

 

⇒ Con información de Conciencia Eco

Denisse Espinoza

Amante de la naturaleza, la familia, los viajes y las tradiciones de los pueblos originarios. Comunicadora social, Web Master y Community Manager de IntiNetwork, busca encontrar su camino a través de los distintos senderos que el Universo le tiene preparado...
Denisse Espinoza

Deja un comentario

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>