Más sencilla y simple imposible. Tanto que cualquiera podría hacerla en su casa sin ningún problema. Se trata de Ooho!, una innovadora propuesta que con un costo de producción de tan solo US$ 0.02 puede revolucionar la forma en que se bebe el agua y contribuir a reducir considerablemente las emisiones en todo el planeta.

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Ooho! es una pequeña membrana transparente llena con agua, una gran gota de agua comestible y biodegradable. Surge de la necesidad de buscar una alternativa a las millones de botellas de plástico que se usan y se desechan cada día para el consumo del líquido vital, y que en su gran mayoría no se reciclan y acaban dañando el medio ambiente.

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Inspirados en técnicas de gastronomía molecular, el español Rodrigo García González y los franceses Guillaume Couche y Pierre Paslier, estudiantes de diseño en Londres, Inglaterra, crearon esta innovadora idea, que no es más que un recipiente para almacenar agua en una doble membrana, el cual se elabora usando una técnica para dar forma a los líquidos en esferas llamada ‘esferificación’. Esta técnica encapsula alimentos con texturas gelatinosas, de manera que tengan consistencia similar a los huevos de pescado, y antes de envasar el agua hay que congelarla para evitar que se mezcle con los otros ingredientes.

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Ooho! está hecha de algas pardas y cloruro cálcico, un compuesto que se utiliza en medicamentos y en la industria de la alimentación (frecuentemente como suplemento para compensar exceso o deficiencia de calcio), razón de su ínfimo costo. Y aunque no se caracterice por ser una delicia, se puede comer sin ningún inconveniente y si la idea es desecharla, basta con perforar la membrana de un mordisco para extraer el líquido de su interior.

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Esta iniciativa podría convertirse en la solución al gravísimo problema del agua embotellada en plástico que, como se sabe, utiliza combustibles fósiles: la mayoría de las botellas de agua se fabrican con tereftalato de polietileno (PET), un plástico derivado del petróleo. El 86% de ellas se convierte en basura o relleno y su incineración genera subproductos tóxicos tales como el gas clorado, sin contar con que a las botellas enterradas les puede tomar hasta 1.000 años para biodegradarse completamente.

He ahí la gran revolución que supondría este invento para planeta, un impacto positivo en la sociedad casi imposible de cuantificar pero de proporciones millonarias gracias a este envase sencillo, resistente, higiénico y biodegradable.

 

 

* Con información de Think Big, Discovery y Eco Inventos

 

 

Denisse Espinoza

Amante de la naturaleza, la familia, los viajes y las tradiciones de los pueblos originarios. Comunicadora social, Web Master y Community Manager de IntiNetwork, busca encontrar su camino a través de los distintos senderos que el Universo le tiene preparado...
Denisse Espinoza