Era casi imposible imaginar que el plástico, un producto tan versátil y barato acabaría siendo un problema tan grave para el planeta. Ahora está tan presente en nuestra vida que constantemente vamos dejando a nuestro paso envases y envoltorios de plástico: botellitas de agua, bandejas de comida, vasos de café con sus tapas, cucharas, cuchillos, pajaritas, bastoncitos de algodón, envoltorios de caramelos, de chicles, bolsas de patatas fritas.

La mayor parte del plástico que utilizamos ahora son envases de un solo uso, de modo que, si no ponemos mucha atención, acabaremos asfixiados por nuestros propios residuos.

“Si no cambiamos el modo en que producimos y utilizamos los plásticos, en 2050 habrá más plástico que peces en el mar”. La voz de alarma la ha lanzado esta semana la Comisión Europea en su primera estrategia para reducir los residuos de plástico e incentivar el reciclaje y a la que seguirán propuestas para lograr que todo los envases utilizados en la Unión Europea en 2030 sean reciclados. “No podemos vivir sin ellos pero nos pueden matar si no cambiamos nuestras políticas. Necesitamos plásticos, pero mejores plásticos”, asegura el vicepresidente Frans Timmermans.

Bruselas considera que ha llegado la hora de actuar. Primero para mejorar la salud e impedir que los plásticos sigan llegando al agua y a la cadena alimentaria, y en segundo para fomentar un modelo de negocio más circular. “Se trata de una gran oportunidad para que la industria europea desarrolle su papel de líder mundial en nuevas tecnologías y materiales”, añade el también vicepresidente Jyrki Katainen.

Para 2030, es decir, dentro de 12 años, todo el plástico que se produzca y se utilice en Europa tendrá que ser diseñado de manera que pueda reciclarse o reutilizarse. Las autoridades comunitarias están relativamente satisfechas del resultado de la directiva sobre bolsas de plástico y ahora quieren aplicar nuevas y ambiciosas medidas para controlar los envases en una estrategia que será sometida a consulta pública a lo largo de este año.

Un daño «irreversible» La Comisión Europea dedicará especial atención a los microplásticos (de entre 0,1 y 5.000 micras) porque son «un gran problema no solo para el ecosistema marino sino también para la salud de los ciudadanos», indicó Vella. «La producción de microplásticos tiene un enorme impacto en nuestra salud pero no se nota tanto como la de otros productos plásticos porque no es tan visible. El problema es que el daño que hacen es, en muchas ocasiones, irreversible», agregó. Algunas de esas partículas se generan con el uso de un producto, por ejemplo, las ruedas de un coche o el lavado de la ropa, mientras que otras se añaden intencionadamente en la cadena de producción, como en el de los cosméticos o de la pintura. El Ejecutivo comunitario perseguirá que se eliminen los microplásticos agregados intencionadamente para modificar la textura de los productos y desarrollará medidas para que las depuradoras de agua puedan atrapar esos minúsculos residuos y evitar que terminen convertidos en polución marina. «La estrategia de los plásticos es parte de una fotografía más amplia, que es la economía circular, nuestra aproximación hacia la nueva economía en la que todos los materiales se reciclan para una nueva producción», agregó Vella.

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⇒ Con información de 20 Minutos y Nueva Mujer

Denisse Espinoza

Amante de la naturaleza, la familia, los viajes y las tradiciones de los pueblos originarios. Comunicadora social, Web Master y Community Manager de IntiNetwork, busca encontrar su camino a través de los distintos senderos que el Universo le tiene preparado...
Denisse Espinoza