¿Sabías que los chicles son 10 veces más difíciles y caros de eliminar de las calles y tardan en biodegradarse entre 20 y 25 años? Sí, así como lo lees… Por eso Gumbudy ha creado el primer calzado que utiliza en su fabricación chicles reciclabes.

Creadora

Anna Bullus, una diseñadora británica es la creadora de esta innovadora idea que implica reciclar goma de mascar y fabricar objetos al mismo tiempo que limpia las calles de Reino Unido.

Hace unos 10 años, Anna comenzó su proyecto al observar una papelera de la calle.

Se puso a examinar algunas de ellas al azar, observando el tipo de cosas que tiraba la gente: desde bolsas de papas fritas hasta colillas de cigarrillos. Luego pensó en cuáles podían reciclarse.

«Encontré un trozo de chicle y, como diseñadora, me sorprendió por completo que no se estuviera haciendo nada para reciclarla», le contó a la BBC.

Investigando la química de la goma de mascar, descubrió que su principal ingrediente, la goma base, es una goma sintética, un tipo de polímero (materiales que se forman por la unión de varias moléculas de bajo peso) similar al plástico.

«Se llama poliisobutileno», explica Anna. «Lo mismo que te encuentras en el tubo interno de las ruedas de bicicleta«.

Ella se dio cuenta de que los chicles, una vez que son consumidos, pueden convertirse en un material muy útil y versátil.

¿El resultado?

Crear zapatos deportivos a base de las gomas que la gente tira en la calle. A penas lo vieron todos se comenzaron a preguntar dónde podían comprar un par.

Llevan por nombre Gumshoes, Gumdrop puso la parte tecnológica con su estrategia para reciclar Gum-Tec que (parece pequeños trozos de Majin Boo) permite obtener un material similar al caucho. Por cada tenis, se usa aproximadamente 1 kg de goma de mascar.

 

En busca de chicles usados…

Pero, ¿cómo lograr persuadir a la gente de que done sus chicles usados, en lugar de tirarlos a la calle de manera descuidada?

Como parte de su estrategia, Anna creó unos cubos de basura rosas, brillantes y en forma de burbuja a las que llamó Gumdrop, que en español significaría algo así como «deposite sus chicles».

Para facilitar la tarea, hizo posible que esos contenedores pudieran colocarse a la altura de la cabeza.

 

Contenedores Gumdrop

Los propios cubos están hechos de chicle reciclado y un mensaje colocado junto a ellos explica que cualquier chicle recolectado será usado para crear nuevos objetos.

La Universidad de Winchester, al sur de Inglaterra, Reino Unido, fue uno de los primeros lugares en instalar esos contenedores. Cerca de 8.000 personas viven y trabajan en el campus, y las autoridades querían limpiar la zona de chicles.

Para convencer a la gente de su uso, adoptaron una estrategia doble.

Instalaron 11 de las papeleras creadas por Anna y, para reforzar el mensaje de que los chicles pueden ser reciclados, les regalaron a cientos de estudiantes vasos de café hechos de ese material.

18 meses después, la universidad observó menos chicles en sus calles y edificios, y está expandiendo el programa para reciclarlo.

El aeropuerto de Heathrow, en Londres, también está adoptando la medida. Lo probó durante tres meses y hubo «una mejora notable», que le permitió ahorrar más de US$8.300 en gastos de limpieza.

Además, la empresa de ferrocarriles Great Western Railway instaló las papeleras de chicles en más de sus 25 estaciones.

Destacar también que no todo el zapato es a base de chicle, sino la suela, arriba se utiliza tela o cuero sintético. Si se te desgasta la suela, la puedes reciclar en el mismo sitio donde la compraste.

El calzado ya está disponible en la web de Explicit por un precio de $220 dólares americanos.

¡Hermosa iniciativa, extraordinaria idea que ojalá se expanda por el resto del planeta, lo que sí, algo costosa debido a todo el trabajo que requiere!

 

 

 

⇒ Con información de BBCGumshoe, Upsocl ,Nobbot 

Denisse Espinoza

Amante de la naturaleza, la familia, los viajes y las tradiciones de los pueblos originarios. Comunicadora social, Web Master y Community Manager de IntiNetwork, busca encontrar su camino a través de los distintos senderos que el Universo le tiene preparado...
Denisse Espinoza