Los incendios de la Amazonía deben preocuparnos porque conservar la Amazonía es obligación de todos… Aunque no sea nada nuevo que el fuego va devastando la Amazonía, cada año llegan noticias de incendios que arrasan miles de hectáreas.

Aunque los incendios son frecuentes en esta época del año debido al clima seco característico de la región Amazónica, especialmente en septiembre. Según expertos y residentes de esta vasta región, en 2019 los incendios se registraron antes de lo esperado.

«Lo que sorprende este año es que todavía estamos en el inicio de la época de incendios, ya que todavía falta un mes para el inicio de los meses más secos y de las «queimadas» (incendios puntuales provocados por la acción del hombre)», explicó Ane Alencar, directora de ciencia del Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas (IPAM).

 

El presidente francés, Emmanuel Macron, lo ha expuesto acertadamente: “Nuestra casa está en llamas”

La selva amazónica no es de Brasil ni de los países por los que se extiende, desde Bolivia hasta Ecuador, de Perú a Colombia. Precisamente ha sido el Gobierno colombiano el que ha propuesto a sus vecinos un proyecto conjunto de prevención para hacer frente a un desastre ambiental, que está adquiriendo enormes proporciones y degradando —si no se empieza a actuar pronto podría hacerlo de manera irreversible— una zona única. La iniciativa no debería caer en saco roto, como tampoco el aldabonazo de los líderes del G7, que no solo han ofrecido un apoyo de 18 millones de euros para combatir el fuego sino que, además, han planteado la posibilidad de adoptar medidas económicas contra Brasil si no refuerza las estrategias para combatir estas catástrofes y para impulsar políticas ambientalistas sólidas.

El grave incendio que arrasa a la Amazonia de Brasil, que ha llevado su humareda a Perú, avivó el temor mundial por la devastación medioambiental, la crisis climática y el impacto de las políticas estatales que favorecen la explotación de recursos en áreas protegidas.

Líderes mundiales, Gobiernos y varias personalidades se sumaron al llamamiento mundial por la protección de esa zona selvática en llamas, de las que el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, insinuó como posibles responsables a las ONG.

«En medio de una crisis climática internacional, no podemos permitir que se produzcan más daños en una importante fuente de diversidad y oxígeno», advirtió en Twitter el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

 

Proyecto en conjunto

Colombia le propuso a Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú realizar un «proyecto conjunto» de prevención frente a la catástrofe ambiental. Asimismo, el Gobierno de Chile confirmó el ofrecimiento de ayuda de su país a Brasil para luchar contra los incendios.

El Gobierno venezolano de Nicolás Maduro manifestó su «profunda preocupación» por los incendios y también ofreció su «modesta ayuda» para mitigar la «dolorosa tragedia, con carácter inmediato». El Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica también expresó su «profunda preocupación por los devastadores» incendios forestales.

De otra parte, los obispos católicos reunidos en el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) pidieron a los Gobiernos de Brasil y Bolivia, así como a la comunidad internacional, «a tomar serias medidas para salvar al pulmón del mundo».

«Lo que le pasa al Amazonas no es un asunto solo local, sino de alcance global. Si el Amazonas sufre, el mundo sufre», manifestaron en un comunicado titulado «Levantamos la voz por el Amazonas».

Como respuesta a esta situación los integrantes del movimiento Juventudes por el Clima se plantarán este viernes frente a las embajadas de Brasil en todo el mundo para reclamar acciones.

Este «no es un problema local» sino un asunto «que tiene repercusiones globales», aseveró en un comunicado la organización juvenil, que insta a los políticos de todo el mundo a tomar medidas y denunciar la destrucción de ese ecosistema esencial.

 

Conservar la Amazonia es obligación de todos

El colosal bosque tropical es una de las regiones más ricas en cuanto a biodiversidad y una imprescindible fuente de oxígeno. Contribuye de manera decisiva a regular el clima mundial, es un gran sumidero de dióxido de carbono e impacta en la circulación de las corrientes oceánicas.

La destrucción del pulmón del planeta debe ser abordada como una crisis de alcance global y con el concurso de la comunidad internacional.

En los últimos 60 años la cuenca amazónica ha perdido ya un 20% de su superficie a causa de la deforestación.

Durante el mandato de Lula da Silva se hicieron esfuerzos para frenar la tala de arbolado. Con la frívola posición de Bolsonaro, hay un peligro real de perder el control de la situación.

 

 

⇒ Con información de 20 minutos.es, El País y BBC

Denisse Espinoza

Amante de la naturaleza, la familia, los viajes y las tradiciones de los pueblos originarios. Comunicadora social, Web Master y Community Manager de IntiNetwork, busca encontrar su camino a través de los distintos senderos que el Universo le tiene preparado...
Denisse Espinoza