Fin de Año, la última noche del Año o Año Viejo es celebrada todos los años el 31 de Diciembre, aunque las fechas pueden variar, todas las culturas que existen en el mundo celebran el inicio de un Nuevo Año.

Las costumbres y creencias para celebrar y recibir el Año Nuevo varían de unos países a otros. A continuación te contamos algunas súper originales:

Cenar lentejas

En Italia es una costumbre cenar un plato de lentejas en fin de año porque así el nuevo año vendrá cargado abundancia. Esta legumbre representa prosperidad, dinero y riqueza. Cuantas más se consuman, más riqueza habrá.

Una creencia que viene de lejos, puesto que los romanos regalaban a principio de año estas legumbres con la intención de que se convirtieran en monedas de oro que incrementarán su poder adquisitivo.

 

Las doce uvas de la suerte

 

En España, la tradición es comer doce uvas al son de las campanadas cuando el reloj marca las doce de la noche con el fin de tener suerte todos los meses del año.

 

Romper platos

 

En Dinamarca es la manera más desestresante en la que los daneses dan la bienvenida al nuevo año. Existe la cultura de que los comensales rompen los platos en los que han cenado en fin de año.

Antiguamente –y todavía en algunas zonas– la vajilla se estampaba contra la puerta de los seres queridos que quedaban encantados con la acción puesto que representa cariño y buenos presagios para el año siguiente.

 

Vestir ropa interior color blanco, rojo, amarillo, azul o verde

 

En Ecuador, la tradición (especialmente las mujeres) es de acuerdo a la necesidad, es decir, usar ropa interior del color que desees, significa que vas a tener un año de acuerdo a lo que desees del color.

Aquí te contamos un poco el significado:

Amarillo: Úsalo si quieres atraer felicidad, buena suerte y prosperidad.

Blanco: Úsalo si te cansaste de esos amores que no llegan a ningún lado, si quieres vestir de blanco o simplemente quieres un compromiso más serio. Este color simboliza paz, armonía y unión.

Rojo: Úsalo si buscas un amor, una nueva conquista o simplemente conservar el que ya tienen.

Azul: Úsalo si estuviste todo el año pensando en pajaritos y necesitas estar 100% enfocado en tu trabajo o estudios. Este color simboliza la concentración, las buenas ideas, la mente clara y despejada para los negocios y estudios.

Verde: Aunque es un poco difícil de conseguir. Úsalo si tuviste un año difícil a nivel de salud. Este color siempre está relacionado a la sanación. Remite a la naturaleza, trae armonía, calma, protección y salud.

 

Besos

 

En Estados Unidos, la costumbre dice que debes dar un beso la noche de Fin de Año, luego de las campanadas. Esto augura un año lleno de amor. No llevarla a cabo para un estadounidense significa correr el riesgo de pasar los siguientes días del año en soledad.

 

Monstruos

 

Edimburgo ofrece una despedida única cada al año en la que las cales se llenan de gente asombrada por el espectáculo al que asisten sus ojos. «Hogmanay» es el nombre de esta celebración plagada de costumbres ancestrales de la que no se conoce la procedencia exacta. La palabra con la que se bautiza a esta fiesta también trae de cabeza a los expertos, que no han determinado con precisión si es de origen francés, celta o normando.

La fiesta engloba una cabalgata de luz, fuego y actores vestidos de vikingos –«Torchlight Proccession»– que enciende la hermosa Royal Mile, calle por excelencia de Edimburgo. La exhibición de danzas «Off Kilter» tampoco defrauda, que engloba desde baile contemporáneo hasta bailes antiguos con la tradicional «kilt» –falda escocesa–. Gaiteros, teatro callejero, fuegos artificiales... Un derroche de diversión.

 

First Footing

 

Que Reino Unido es el país de la puntualidad nadie lo niega. Algunos incluso llegan a afirmar que los británicos llevan un reloj integrado en el estómago. Este tópico se podría extender también a sus tradiciones de fin de año, puesto que la prontitud es clave en la «first footing».

Esta costumbre consiste en ser el primero en visitar a familiares o amigos después de que hayan dado las campanadas de las doce de la noche. La persona que llegue antes a la casa de la celebración será la portadora de la buena suerte durante el resto del año. Debe ir acompañado de algún tipo de regalo –la tradición popular destacaba entre ellos dinero, pan o carbón– para asegurar que la familia no tendrá carencia de estos productos.

 

ROPA DE Lunares

 

Un estampado tan andaluz como los lunares es el que usan en Filipinas. En este país se asocian los topos con las monedas debido a su forma circular. También se vincula este tipo de telas a la buena suerte, por lo que las calles filipinas se visten de lunares durante el 31 de diciembre.

Da igual el tipo de prenda que sea –vestidos, faldas, camisas…–, pero es importante que, si es posible, la ropa lleve al menos un bolsillo. En él se meterán unas cuantas monedas que se harán sonar cuando el reloj anuncie la media noche.

 

Quema de monigotes

 

En Ecuador el Año Viejo es un monigote que representa el año que termina, elaborado con ropa vieja o cartón relleno de viruta, paja o aserrín y con frecuencia con artefactos pirotécnicos, para ser quemado a la medianoche del 31 de diciembre, víspera del año nuevo.

Esta práctica se realiza en varios países latinoamericanos, desde México hasta Uruguay y en algunas regiones de Colombia y Venezuela. Aunque la costumbre y tradición está más arraigada desde el punto de vista popular en Ecuador.

Es un ritual de purificación para alejar la mala suerte o las energías negativas del periodo que termina, así como de transición pues también se celebra la llegada del nuevo año aboliendo lo anterior. Como ritual de fuego representando la supresión de lo pasado para permitir una regeneración del tiempo y de las energías

 

 

⇒ Con información de ABS y La Boella

Denisse Espinoza

Denisse Espinoza

Amante de la naturaleza, la familia, los viajes y las tradiciones de los pueblos originarios. Comunicadora social, Web Master y Community Manager de IntiNetwork, busca encontrar su camino a través de los distintos senderos que el Universo le tiene preparado...
Denisse Espinoza