MARINA

TESTINO

Perú - Estados Unidos

NOMBRE: Marina Testino
PAÍS: Perú – Estados Unidos
FUNCIÓN: Activista medioambiental.
Activista medioambiental, modelo, influencer, directora creativa, emprendedora y autodenominada como ‘artivist’ (arte + activismo) porque usa mucho su creatividad para generar conciencia sobre el tema de la basura y los desperdicios de manera sencilla y divertida.

Nació en New York en 1994, donde estudió moda en el prestigioso Parsons School of Design. Gracias a sus padres, la conciencia medioambiental la lleva en la sangre. Además, es sobrina del fotógrafo Mario Testino, una voz respetada dentro del activismo medioambiental vinculado a la moda.

Es una mujer de mundo pero a pesar de ello, nunca ha dejado de lado sus raíces. El elemento peruano está en el centro de la estrategia de la empresa y el compromiso que tiene de producir en el país. Está comprometida con producir su ropa en Perú. Ella prefiere guardar una estética universal y beneficiar a la economía local.

La diseñadora describe su estilo personal como casual Street wear, con un toque entre femenino y coqueto.

A su corta edad, es una de las voces más frescas del activismo ‘eco’, esta joven tiene como misión; organizar campañas para proteger los océanos y promover una moda más sostenible.
Tras tener en su cabeza la constante idea de lanzar su propia firma de moda, finalmente logra cumplir dicha meta profesional, seis meses después de haber obtenido su título universitario, decidió bautizar su negocio como  Point off View , una agencia especializada en comunicación y asesoramiento medioambiental que trabaja para clientes como Chanel, Coach o Carolina Herrera.

En Instagram lanzo la campaña #onedresstoimpress, una iniciativa en la que se vistió durante 60 días con el mismo traje rojo. «Mi mensaje era claro: no hace falta consumir todo el rato para amar la moda. Buscaba que entendiéramos que las prendas están vivas. Las puedes cambiar combinándolas de un modo diferente o modificándolas si ya no te gustan o no te quedan bien. Siempre hay una opción antes de tirarlas. Los datos son terribles y mucha de la ropa que se fabrica solo se usa una vez».

Tras el éxito de este experimento en las redes sociales, intentó demostrar a través de otro juego llamado #yellowlikealemon que muchas veces cuando necesitamos algo, solo pensamos en comprarlo e ignoramos todos los caminos que existen para conseguirlo sin contaminar. «Durante dos meses me vestí de color amarillo. Me cambiaba cada día de look, pero lo construía solo con prendas amarillas prestadas por familiares y amigos, alquiladas o compradas en tiendas de segunda mano». La activista tiene claro que la responsabilidad de luchar contra las devastadoras consecuencias medioambientales de la industria textil va mucho más allá de la conciencia individual. Las empresas también tienen que hacer su parte.

Asegura que «Las marcas que no adopten los cambios necesarios para ser más sostenibles están muertas. El consumidor es mucho más consciente de lo que compra y toma decisiones inteligentes. Las compañías que no tengan una estrategia en este sentido están condenadas a desaparecer».

Desde su Instagram orienta sobre cómo amar las tendencias, incluso siendo parte de la industria, dejando la mínima huella posible. Lo hace con una dirección de arte exquisita, posando para sus campañas –por algo ha trabajado también como modelo– y con mensajes sencillos que intentan sensibilizar a través de imágenes impactantes. Pero sobre todo lo hace sin juzgar a los que todavía no han abrazado por completo el estilo de vida verde.

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Sigue a esta joven y nútrete con los mensajes que comparte en Instagram, donde transmite cómo hacer cambios que están al alcance de cualquiera. Recuerda que el estilo no tiene nada que ver con repetir ropa o llevar el color de la temporada. Se trata de cambiar ciertas rutinas que reducen significativamente el impacto.
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